Metamorfosis de la verdad y la mentira
La posverdad actúa como una máscara en la que se ocultan las verdaderas intenciones de las personas que hacen una metáfora de su verdad para darle un nuevo sentido a sus argumentos y manipular a quienes necesiten.
Agustín Fernándes Cabal
19 de abril de 2021

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En los últimos años la posverdad ha sido uno de los conceptos más analizados en los medios de comunicación de todo el mundo; periodistas, especialistas en comunicación, filósofos y comentaristas varios han pasado por los platós discutiendo de qué va este fenómeno que está afectando la vida política y que amenaza a las democracias más firmes y respetadas, como Estados Unidos o Gran Bretaña, o democracias jóvenes como Argentina o España.

El Brexit es uno de los procesos donde se puede ver la distorsión que generan las Fake News y la posverdad. En su libro “Post-truth”, Lee McIntyre cuenta que en las calles londinenses se paseaban los buses con propaganda a favor del quiebre con la Unión Europea en las que rezaban afirmaciones como “La Unión Europea utiliza los impuestos de los británicos para financiar las corridas de toros en España”. Verosímil pero falso. Con estas estrategias los partidarios del Brexit fueron convenciendo a la población que la mejor opción por la que podrían optar era la salida de la UE y así fue. Por su puesto que un proceso tan complejo como este no se explica sólo desde la arista de la posverdad, pero su contribución fue crucial.

Para adentrarnos un poco en el concepto de posverdad en sí, es importante afirmar que las Fake News y la posverdad no son lo mismo. La primera pude ser una noticia o un dato verosímil y que parece o podría ser cierta pero no lo es; no necesariamente el acto de producir o compartir una Fake News es doloso, sino que puede ser simplemente un error. El hecho de diferenciar, también, entre verdadero y verosímil es muy importante, porque podemos encontrar informaciones que podrían ser verdad, que podrían ser creíbles, pero que no lo son y eso ayuda a confundir y dejarnos llevar por la verosimilitud de la información. En muchos casos también es mal periodismo, a partir de un periodista que afirma algo que no tiene ciertamente chequeado y, como los periodistas “velan” por la verdad informativa, se pueden transformar en fáciles comunicadores de noticias falsas.

En cambio, la posverdad es un proceso complejo en el que coinciden distintas acciones y requieren la intención de generar algo distinto a la verdad. La posverdad funciona muy similar a como lo hace el rumor pero con la salvedad de que necesariamente requiere que su fin no sea la verdad, sino que, a grandes rasgos, la mentira y la manipulación de quienes sigan con las consignas propinadas por quien ejerce ese poder. El concepto de poder es fundamental para entender la posverdad, ya que el manipulador ejerce un poder sobre los manipulados por medio de la persuasión de sus palabras, y para que esto suceda deben esconder sus intenciones personales y verdaderas detrás de una máscara. A la misma la llamaremos metáfora.

La metáfora es una herramienta lingüística que utilizamos constantemente, incluso sin darnos cuenta, cuyo fin principal es revivir de sentido un concepto original que se encuentra desgastado o muerto. Así lo manifiesta el filósofo Paul Ricoeur en su obra “La metáfora viva”, en el que desarrolla que la utilización de metáforas funciona cuando el sentido mismo se encuentra desgastado y, para reforzarlo, requerimos a esta herramienta para que el concepto en sí no muera.

Para ejemplificar esto, imaginemos alguna de las clásicas frases hechas que se dicen cotidianamente pero que son utilizadas como metáfora. La frase “dar gato por liebre” es una común metáfora que se utiliza para expresar que alguien nos ha engañado pero para expresar ese sentimiento con más fuerza preferimos mencionar tal frase antes que decir “me han engañado”.

Así como existen las metáforas para ilustrar conceptos muertos o desgastados, la posverdad utiliza la herramienta de la metáfora para que la intención verdadera del emisor de tal desinformación se oculte detrás de un nuevo concepto. Volviendo al ejemplo del Brexit, la frase expuesta en los buses sobre el dinero que iría hacia la tauromaquia en España es una metáfora de la expresión “Europa nos roba”, utilizada recurrentemente por los británicos en favor del Brexit. Al mismo tiempo, esta frase funciona como una metáfora de las verdaderas intenciones de los precursores de dicho movimiento político. Podríamos decir que la posverdad funciona aquí como una meta-metáfora de las intenciones finales de quienes apoyan el Brexit.

Quisiera recalcar la importancia que tiene el periodismo- el buen periodismo- en la lucha contra la posverdad. Al ser una institución con acceso privilegiado a la información pública, a los mayores estratos del poder mundial y con una capacidad especial en el manejo de los datos que suceden en la realidad mundial, el periodismo está obligado a dar batalla contra este mal y tratar de derribar las Fake News que se instalan en el ideario popular a través de los datos y de la información.

Pese a ser un efecto que parece imposible frenar, la sociedad dispone de un arma extremadamente poderosa: el espíritu crítico. Si a la hora de informarnos lo hacemos con el fin de buscar nueva información y, no de reafirmar nuestros pensamientos y sentimientos preexistentes, no hay posverdad ni poder manipulador que pueda derribar el poder del verdadero espíritu crítico de quien, a partir de esa información, va moldeando su pensamiento y su espíritu crítico. Si la sociedad está abierta a repensar sus ideas leyendo o escuchando a personas que piensan distinto que uno, es imposible que la posverdad nos manipule y nos haga el daño que busca hacer.

Aunque no podamos creerlo, la clave está en nosotros. Hagámoslo posible.

Opinión

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