La guerra por el control de Internet amenaza con fragmentar la red
Las empresas y ONG`s de Estados Unidos dominan el 96% de la red global. Pero Rusia y China tienen poder para desconectarse y seguir manteniendo Internet a nivel local. ¿Puede llevar esto a desmembrar Internet?
Nick Merrill - University of California, Berkeley
2 de agosto de 2021

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Se mantiene la confianza en el entorno más cercano, pero crece la desconfianza hacia los vecinos y las instituciones políticas y sociales. También hay recelos hacia las empresas energéticas y los bancos.

Nick Merrill, University of California, Berkeley

Intentas usar tu tarjeta de crédito, pero no funciona. De hecho, la tarjeta de crédito de nadie funciona. Intentas ir a algunas páginas web de noticias para averiguar por qué, pero tampoco puedes acceder a ninguna de ellas. Tampoco puede nadie más. Se desata el pánico. La gente vacía los cajeros automáticos de dinero.

Este tipo de colapso catastrófico de Internet es más probable de lo que la mayoría de la gente cree.

Dirijo el Proyecto Atlas de Internet en la Universidad de California, Berkeley. Nuestro objetivo es arrojar luz sobre los riesgos a largo plazo de Internet. Elaboramos indicadores de puntos débiles y cuellos de botella que amenazan la estabilidad de la Red.

Por ejemplo, ¿dónde hay puntos de fragilidad en la conectividad global de los cables? Los cables físicos bajo el mar suministran el 95% del tráfico de voz y datos de Internet. La mayoría de los países tiene una conexión directa a estos cables. Pero no todos, algunos están conectados a través de otros países, lo que los hace muy vulnerables a los ataques y los cortes.

Otro ejemplo son las redes de distribución de contenidos, que los sitios web utilizan para poner sus contenidos a disposición de un gran número de usuarios de Internet. El 8 de junio de 2021, una interrupción en la red de distribución de contenidos Fastly cortó brevemente el acceso a los sitios web de Amazon, CNN, PayPal, Reddit, Spotify, The New York Times y el gobierno del Reino Unido.

El gobierno de Londres, junto con muchas organizaciones de noticias y empresas de renombre, estuvo brevemente fuera de línea ese día, debido a una interrupción en una sola empresa que distribuye contenido para sitios web.

Las grandes compañías proveedoras de Internet con sede en Estados Unidos junto a organismos del gobierno controlan hasta el 96% del tráfico de la red.

Realizamos mediciones en varias capas de la pila tecnológica de Internet, desde los cables hasta las redes de distribución de contenidos. Con esas mediciones, identificamos los puntos débiles de la red global. Y a partir de esos puntos débiles, construimos teorías que nos ayudan a entender qué partes de internet corren el riesgo de sufrir interrupciones, a quiénes afectarán esas interrupciones y con qué gravedad, y predecir qué haría a internet más resistente.

Actualmente, Internet se enfrenta a un doble peligro. Por un lado, está la amenaza de la consolidación total. El poder sobre Internet se ha concentrado cada vez más en manos de unas pocas organizaciones con sede en Estados Unidos. Por otro lado, está la fragmentación. Los intentos de desafiar el statu quo, especialmente por parte de Rusia y China, amenazan con desestabilizar y fragmentar Internet a nivel global.

Desde el 2015, los servicios básicos que impulsan la red están cada vez más centralizados en manos de empresas, agencias gubernamentales y ONG´s estadounidenses. Juntas podrían bloquear de alguna manera un 96% acumulado de los contenidos de la red global.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) ya hace mucho tiempo que envía órdenes judiciales dirigidas a los proveedores de tecnología para bloquear el acceso global a contenidos ilegales en ese país, como las infracciones de derechos de autor. Pero últimamente, el gobierno federal ha aprovechado su poder de forma más agresiva. En junio, el DOJ utilizó una orden judicial para sacar del aire brevemente un sitio de noticias iraní porque, según ese ministerio, estaba difundiendo desinformación.

Debido a las dependencias interconectadas en la web, como las redes de distribución de contenidos, un error en la aplicación de esta técnica podría derribar una pieza clave de la infraestructura de Internet, lo que haría más probable una interrupción generalizada.

Rusia bloquea el acceso a Twitter y China a Google. India cierra periodicamente el acceso a Internet.

Mientras tanto, las empresas tecnológicas estadounidenses también corren el riesgo de causar estragos. Pensemos en la reciente disputa de Australia con Facebook sobre el pago a los medios de comunicación por sus contenidos. En un momento dado, Facebook bloqueó todas las noticias en su plataforma en Australia. Una de las consecuencias fue que muchos habitantes de Fiyi, Nauru, Papúa Nueva Guinea, Samoa, Tonga y Vanuatu perdieron temporalmente una fuente de noticias clave porque dependen de los planes de telefonía móvil de prepago que ofrecen acceso con descuento a Facebook. A medida que estas escaramuzas aumentan en frecuencia, es probable que países de todo el mundo sufran interrupciones en su acceso a Internet.

Naturalmente, no todo el mundo está contento con esta Internet dirigida por Estados Unidos. Rusia estrangula el tráfico de Twitter. China bloquea el acceso a Google.

Estas maniobras domésticas amenazan ciertamente con colapsos localizados. En la actualidad, la India cierra periódicamente Internet a nivel regional durante los disturbios civiles. Pero, en conjunto, presentan una amenaza más global: la fragmentación de Internet. Una Internet fragmentada amenaza la libertad de expresión, el comercio y la cooperación científica mundial.

También aumenta el riesgo de ciberataques a la infraestructura central de la red. En una Internet global, los ataques a la infraestructura perjudican a todo el mundo, pero las redes nacionales amuralladas cambiarían esa realidad. Por ejemplo, Rusia tiene la capacidad de desconectarse del resto de la Internet mundial mientras mantiene el servicio a nivel nacional. Con esa capacidad, podría atacar la infraestructura central de Internet a nivel mundial con menos riesgo de alterar a su población nacional. Un ataque sofisticado contra una empresa estadounidense podría desencadenar una interrupción de Internet a gran escala.

Durante gran parte de su corta historia, en gran medida Internet ha sido abierta y libre. Se podía acceder a los contenidos en cualquier lugar, más allá de las fronteras. Tal vez esta apertura se deba, a pesar de su omnímodo poder, al dominio de Estados Unidos sobre Internet.

Construir un Internet estable y transnacional para las generaciones futuras es un enorme reto. Requiere delicadeza y precisión.

Se mantenga o no esa teoría, es poco probable que el dominio estadounidense sobre la red persista. El statu quo se enfrenta a los desafíos de los adversarios de Estados Unidos, sus aliados históricos y sus propias empresas tecnológicas nacionales. Si no se toman medidas, el mundo se quedará con una mezcla de poder estadounidense sin control y escaramuzas ad hoc y descentralizadas.

En este entorno, construir una Internet estable y transnacional para las generaciones futuras es un enorme reto. Requiere delicadeza y precisión. Para hacer que la red sea más estable a nivel mundial, es necesario realizar mediciones que permitan conocer sus puntos de estrangulamiento y sus vulnerabilidades. Al igual que los bancos centrales observan las medidas de inflación y empleo cuando deciden cómo fijar los tipos de interés, la gobernanza de Internet también debe basarse en indicadores, aunque sean imperfectos.

Nick Merrill, Research Fellow, University of California, Berkeley

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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